EL SILENCIO DE LOS CORDEROS

Pongo en marcha este blog haciendo un homenaje al premiado y mítico film de Jonathan Demme "El silencio de los corderos". En el cartel original aparece su protagonista Jodie Foster con una exótica y terrorífica polilla tapando su boca. Yo lo he personalizado no sólo sustituyendo la imagen de la protagonista por la de otra persona (en este caso, se trata de una servidora), sino que también he cambiado la polilla por una bonita mariposa. También, he personalizado los textos, sustituyendo el título de la película por un verso de Pablo Neruda que hace cierta alusión a la mariposa. Todo ello pretende homenajear y personalizar esta gran película dulcificando el mensaje que transmite.
El silencio de los corderos se estrenó en el año 1991, y es una adaptación de la novela de Thomas Harris The silence of the lambs. Consiguió los 5 premios principales de la Academia: Óscar a la mejor película, Óscar a la mejor dirección (Jonathan Demme), Óscar al mejor actor principal (Anthony Hopkins), Óscar a la mejor actriz principal (Jodie Foster) y Óscar al mejor guión adaptado (Ted Tally). Algo así sólo lo habían conseguido anteriormente dos películas: Sucedió una noche (1934) y Alguien voló sobre el nido del cuco (1975).

En un principio, iba a ser protagonizada por Sean Connery y Michelle Pfeiffer, pero rechazaron el papel porque les pareció que la película era demasiado "oscura". Jodie Foster pujaba fuerte por el puesto y, aunque a Jonathan Demme no le convencía su acento de Boston, finalmente se hizo con el papel. En cuanto al cartel, hay un detalle que me gustaría mencionar: si os fijáis en el lomo de la polilla original, aparece una calavera que, en realidad, es una obra de Dalí, "In voluptas Mors", concebida por el artista en el año 1951 en colaboración con el fotógrafo Philippe Halsman.

Por lo que respecta al personaje de la película, Buffalo Bill, interpretado por el actor Ted Levine, está inspirado en 3 asesinos reales: el primero era Ted Bundy, que se ponía una escayola en el brazo para atraer a mujeres hasta su furgoneta; el segundo era Gary Heidnik, que encerraba a sus víctimas en un pozo en su propia casa y el tercero era Ed Gein, que desenterraba a mujeres mayores para arrancarles la piel.
Para terminar, quisiera contar una anécdota: al crítico de cine Gene Siskel del Chicago Tribune, al que no le gustó la película. Opinaba que era "un show para tipos raros lleno de estrellas y que se convertiría en el típico caso de mucho ruido y pocas nueces". Lamentaría sus palabras. Algo que no se puede negar de El silencio de los corderos es que es una gran película, un clásico indiscutible en su género y todo un referente en la historia del cine. Creo que para ser crítico hay que ser humilde y saber valorar, pues una cosa es ser crítico y otra, criticar.
